34 - 22 de junio de 2011 - Villarrica-Temuco y Temuco

Por fin el cuarto día dejó de llover. Fueron tres días muy tranquilos en los que interneteé y leí mucho, y salí a dar paseos cuando la lluvia me daba alguna tregua.
El siguiente destino era Temuco, del que me separaban sólo 80 km, pero como me apetecía ver el mar decidí dar un alrgo rodeo para acercarme hasta él y poder tomar una carretera que, según el mapa, discurría paralela al mar durante unos 60 km. Aparte de ser la única oportunidad de ver el Pacífico chileno, me apetecía salir de las rutas principales y ver la vida rural de esta zona.
Me da nosequé decir lo que voy a decir por la gente que os ganáis el pan con el sudor de vuestras frentes, pero lo voy a decir: decidí tomarme unas vacaciones. Puede parecer una pijada y hasta una ofensa, pero como cronista vuestro que soy una explicación os debo, y esa explicación que os debo, os la voy a dar.
Un viaje en bici es por definición lento y pausado, pero resulta que me di cuenta de que llevaba ya un montón de tiempo en una especie de huida hacia delante. Si bien hacía paradas largas en sitios, los trayectos entre ellos fueron siempre como con prisa, intentando escapar de las inclemencias del tiempo y con el invierno pisándome los talones o, directamente, los huevecillos.
Así que entre Villarrica y Temuco, y puesto que el tiempo y la temperatura parecía que me daban un respiro, decidí que iba a rodar lo que me pidiera el cuerpo. Si poco, poco, y si mucho, mucho. Al final en 5 días hice 300 km con etapas de 20 km y otras, en las que me apetecía apretar, de 90.
La primera de ellas fue de las cortas. Con un día estupendo, a las 14:00 paré para disfrutar del sol que hacía ya una buena temporada que no veía en condiciones. Decidí acampar junto a una iglesia después de preguntar a unos vecinos qué les parecía, puesto que el día siguiente era domingo y suponía que habría oficio.
Cuando estaba empezando a montar el tinglado aparece un guaje con las llaves de la iglesia y me dice que su madre ha dicho que va a llover y que duerma dentro. El resto de la tarde aparecieron varios curiosos por allí a darme conversación, pero sobre todo hablé con un paisano y con Nicolás, el guaje, muy curioso y preguntón (mmm, me recuerda a alguien...).

Nicolás, un collaciu
Ambos me dijeron que había un león (la gente del campo no le dice puma sino león) rondando la zona y que por las noches a veces pasaba por el prao de enfrente. Si oía al caballo relinchar, a los treiles (unos pájaros que hay por todas partes) chillar y a una lechuza que vive en mi iglesia ulular (o como se diga) -todos a la vez-, era que el león andaba cerca.
Me contaron que a ese puma lo había soltado allí la CONAF. Me recordó a la historia de la Consejería de Medio Ambiente soltando en el monte culebras/ratones/lobos desde aviones en unos paracaídas pequeños así como con forma de cucurucho y que en todos los pueblos hay alguien que lo ha visto de verdad de la buena.
También me hablaron del túe-túe, un pajaro que nadie ha visto nunca. Sólo se conoce la sombra -grande como la del cóndor- que hace al pasar y su canto, que es "túúúe, túúúe". Lo buscamos en mi guía y no estaba. Pero claro, es que nadie lo ha visto nunca.
Luego por la noche -que, efectivamente, llovió- salí todo emocionado al oír a los treiles, pero nada de nada, claro. Habría sido la ostia ver un puma.
Al día siguiente me fui justo antes de misa, no sin antes asegurarse el paisano de que yo llevaba protestantes (juro que dijo protestantes, se lo hice repetir) en la bici para que los coches me vean de noche.
Como era domingo y había menos tráfico hice 30 km por la Autopista Panamericana. El arcén es muy ancho y tiene paradas de bus y accesos directos a fincas. Además los coches y camiones no van muy lanzados, aunque no deja de ser una autopista.

Después me salí para dirigirme hacia el mar y acabé durmiendo en un galpón (nave/almacén) abandonado un poco tétrico en el pueblo Teodoro Schmidt. Por la mañana me visitaron un montón de bichos.

Pero Chaaancho (así, con voz de Lola)
Después me adentré en la zona mapuche de la región por un laberinto de pistas y cruces en el que me costó un montón orientarme.

Toda la Araucanía (la región de la que Temuco es capital) tiene un parecido acojonante con Asturias. Tanto la vertiente chilena de la Cordillera como la cordilleruca cercana al mar son iguales: praos con vacas cerrados por sebes y bosque autóctono alternado con plantaciones de ocalito. Minifundio y microfundio con casas aisladas diseminadas por el monte y lluvia. Un flipe. Y si no, mirai maruxinos, mirai.

Como almirante e descobridor destas tierras, con la autoridad que me ha sido concedida por Don Phrancisco Alvarez Cascos, rei e luz que a todos nos illumina, tomo imperio e señoria de aquestas Indias, islas e tierra firme septentrional e austral e con sus mares, otorgándole el muy honroso nombre de Nuevo Fontán.

Nueva Pornacal
Nuevo Antenas de Faro
Antes de llegar al mar hice una de esas etapas cortas de las que hablaba. Cuando llegué a orillas del lago Budi, una masa enorme de agua salobre a escasos metros del mar, en plan albufera con mil entrantes y salientes y petado de bichos (entre ellos capibaras, que me moló mucho ver), no fui capaz de encontrar un sitio bueno para acampar y acabé pidiendo permiso en una granja mapuche.

(INCISO: a lo largo del viaje me he encontrado con un montón de viajeros jovencitos europeos que hacen o tienen pensado hacer WWOOFing. Oséase, currar de gratis en granjas "orgánicas". No entiendo cuál es la motivación para hacer esto aquí y no al lado de casa, pero en Sudamérica está muy extendida la movida.
Titín, David (fresas), mirai a ver.

Esto lo cuento porque en la granja en la que dormí había bastante gente haciendo esto.)

Después de una noche oyendo pájaros sin parar (muy bien) por fin al día siguiente llegué a la carretera que supuestamente iba entre el mar y el lago Budi con vistas sobre ambos. Bueno, pues ni uno ni otro. Una putada porque era un sube y baja rompepiernas entre ocalitos y sólo se veía el mar durante 200 metros.

Así que hice un desvío para acercarme a mojar los pies en el Pacífico. El año pasado no pude ni eso, pero esta vez sí. El agua estaba congelada y había una resaca brutal, pero mojé los pies.

Además tuve un encuentro con una foca que me estuvo como llamando durante un buen rato y llegué a pensar que iba a salir a la arena a jugar conmigo. Lo digo en serio. Una pena no haber tenido un balón hinchable.

Nueva Xagó
Otra etapa de 90 km y llegué a Carahue de noche y lloviendo a mares. Un pueblo grande como Mieres y con pocas posiblidades de encontrar un sitio bueno para dormir (sin pagar). Pero al entrar en el pueblo había visto un montón de vagones y máquinas de tren de diferentes épocas en una vía muerta y me pareció que podía ser un sitio correcto para dormir. Después de sorprender los amores furtivos de una joven pareja en un vagón localicé otro que podía servir.
He de admitir que me dio un poco de rollo al principio. En las pelis nunca ocurren cosas buenas en los trenes aparcados y de noche. Pero luego me di cuenta de que los descuartizadores de ciclistas son como los llimiagos: sólo salen después de la lluvia.

Parecía que habían pasado los Hermanos Marx
El día siguiente llovió poco e hice del tirón, por asfalto y llano (que lo agradecí) lo que quedaba hasta Temuco. Pero de camino paré a enseñar a unos indígenas a hacer sidra.

Nueva Tiñana
También dejé órdenes precisas para que sustituyan todas las alambradas por somieres y que coloquen una bañera en cada prao.

Al final la zona mapuche, que era lo que quería ver, me decepcionó un poco. No vi lo que esperaba ver. Los mapuches, por la razón que sea (la caña que les han metido o su idiosincrasia), son superreservados y tristones. No conseguí mantener una conversación con ninguno. Es más, en un camino desierto, sólos un mapuche y yo, hacen lo posible por no saludar. También vi mucho alcoholismo, aunque no mucho más que en cualquier zona rural del sur de Chile. Su forma de vida es la agricultura de subsistencia (huerto familiar) y la ganadería pequeña, exactamente igual que el mundo rural asturiano.

En Temuco me alojé en casa de Nils y Shirin, una pareja de alemanes amigos de Sophie, una alemana que conocí el año pasado en Santiago (de Chile) y que este año está trabajando de seño en un colegio alemán. Viven alquilados en una casa enorme y me dejaron una habitación para mí solo.

Temuco es la cuarta ciudad más grande de Chile, pero la verdad es que tiene todos los ingredientes de una capital de provincias.
Allí por fin recibí el paquete que me mandó Patri y que no sólo contenía lo que le había pedido (las cosas para el frío del altiplano), sino un montón de cosas que me hicieron mucha (MUCHA) ilusión. Parecía un guaje abriendo los regalos el Día de Reyes. ¡Gracias Patri, Leo, Rebe, Pa&Ma!

Acojonante todo lo que cabía en esa caja
Por cierto que cuando lo recibí tenía un precinto por fuera que ponía: "ESTA MERCADERÍA HA SIDO INSPECCIONADA POR EL SAG (SERVICIO AGRÍCOLA Y GANADERO)". Pues los del SAG confiscaron el chosco de Tineo y un sobre -sólo uno de los 5 que había- de jamón que me habían mandado Pa&Ma (porque los 4 de Patri sí que llegaron). Tendrían fame, digo yo.

No hice nada especial durante los 5 días que estuve allí, pero lo pasé muy bien con Nils, que no curra (todavía) y estuvimos de cháchara todo el día todos los días. Bueno, todos los días no, porque el finde marcharon y me dejaron encargado de la casa y de Kiko, un perro adolescente muy majo. Me prestó que no se sintieran obligados a hacerme caso todo el tiempo. Y también vi a Sophie, claro. El último día les hice para cenar unas cholgas (mejillones) a la marinera y el ya clásico gocho con salsa de Atlanta. Y estrené uno de los sobres de jamón, pero ni Nils, ni Shirin, ni Sophie pusieron cara de orgasmo al comerlo. Yo sí.
Llovió durante varios días y cuando dejó de llover cambió el viento y la pluma de cenizas del volcán Puyehue alcanzó Temuco, dejando una capa de polvillo -casi imperceptible- en toda la ciudad.

¿?
Este es el lema de Chile. Da un poco de miedo, la verdad
Me da igual que sea pequeña. ¡Guarros!
No lo puedo evitar, me parto cada vez que lo veo
Ya sabéis lo que siginifica coger por estos lares
¡Alegría!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Miguelon!
A ver si acabas los dias de vacaciones, ten cuidao, echa bien las cuentas.
Titin

Anónimo dijo...

Miguelito!!! Te diste un bañito en tí mismo? (en el Lago Budi jeje).
Un beso enorme. A ver si te mando un email y te cuento cosas.
Cris

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